Lo peor para una víctima de abusos de una comunidad religiosa durante tres décadas no es salir y encontrarse sin hogar, sin trabajo, sin profesión, sin años cotizados, sin comprensión, sin justicia, sin derechos básicos, sin acceso a médico, sin medios para pagarlos, sin medio de transporte, vivir como una prófuga en un país extranjero, amenazada por seres queridos por « hablar » de lo vivido y por ser el problema por señalar el problema, juzgada por « no perseverar en una vocación », y si pido ayuda, « por querer solo dinero. » No, eso no es lo peor. Ya lo he vivido y lo vivo. Lo peor con diferencia es encontrarse sufriendo sin sentido, con miedo a perder algo o a alguien, atada a una forma de vida o a una forma de ser, dispuesta a juzgar, manipular, mentir o incluso matar interiormente con tal de defender la propia estructura, la propia ideología, sistema, comunidad o lo que sea que me de seguridad « en nombre de Dios. » Eso es lo peor. Sin duda. Me quedo con lo que tengo: que es una vida que se me ha dado como regalo para agradecer. Dios escribe recto en renglones torcidos.
Apr 29
at
8:16 AM
Relevant people
Log in or sign up
Join the most interesting and insightful discussions.