Muchos no se cambian a Substack porque dicen que hay más escritores que lectores.
Pero ese es el punto. Así empezó todo esto.
En 2010 no entrabas a Twitter a “consumir contenido”. Entrabas a escribir, leer a tus amigos, responder. Todos hablaban. Todos escuchaban.
Hoy parece que si no tienes miles de seguidores, no te “mereces” publicar. Como si solo unos pocos tuvieran permiso para crear.
Pero internet no nació para eso. Nació para que todos podamos escribir algo y que alguien más lo lea y responda.
Ese intercambio era el corazón de las redes. Y Substack está recuperando eso.
No hay demasiados escritores. Hay demasiada gente esperando permiso para decir algo.