“Yo no veo el arte como una competencia, ni como “tengo que ser mejor que este otro” o “esta propuesta tiene que aplastar a la anterior”. Quizá lo único que sí se filtra de los videojuegos es esa lógica del jefe final. Cuando una idea no sale, cuando la propuesta no cuaja, es como en un juego: te mata una y otra vez. Entonces paras, descansas, te vas tantito… pero regresas. Y regresas con la idea clara de que ese pinche jefe tiene que caer…”