Israel asesinó a la ambientalista marina Mona Khalil.
Khalil, de 76 años, dirigía un santuario de tortugas llamado Proyecto Casa Naranja cerca de la ciudad de Tiro, en el sur de Líbano. Acogía a voluntarios para limpiar y vigilar una playa de un kilómetro y medio de largo, y daba la bienvenida a los turistas que querían alojarse allí y aprender sobre conservación.
Para promocionarlos y venderlos comercialmente, Israel presume la precisión de sus misiles, cuyos objetivos son procesados con sistemas de inteligencia artificial. Saben exactamente dónde pegan y a quién matan.
Lanzaron un ataque aéreo contra la casa de Khalil a principios de este mes, hiriendo gravemente a la ambientalista, quien fue trasladada a una unidad de cuidados intensivos en Beirut antes de sucumbir a sus heridas ayer viernes. Su asistente, una mujer etíope, sufrió quemaduras pero se estaba recuperando.
Mi colega Peter N. Bouckaert escribió:
“Era una leyenda conocida por muchos de nosotros; regentaba una maravillosa casa de huéspedes justo en la frontera entre Líbano e Israel y era una figura clave en la conservación de las tortugas marinas. Hemos perdido a un alma querida y valiente”.