Cuanto más vives, más ligera es la maleta. Es verdad, madurar es (también) elegir tus batallas, no desgastarte porque sí, saber que tu energía (y tus ganas: casi más importantes son tus ganas) tienen un límite, hay un contador invisible pero no queremos mirar: ¿Qué estás haciendo con el tiempo que te queda? ¿Qué piensas hacer?