es la primera vez que leo o escucho en otra persona confesar que ha estado quince años preocupada emocionalmente por alguien que no era su pareja, que tampoco lo había sido, y con quien no podía especificar, exactamente, la esencia de la relación que mantenía con ella. como casi todo lo que leo, ese pensamiento, pregunta o vacilación se cierne sobre mí conduciéndome a los lugares más oscuros.