Nada, tuve una vida simple, pero fatal de predicado:
Mi madre se fue al toilette con su dolor de parto.
Uno lleno de desechos de otros enfermos, y orinó.
Y no solo eso, me orinó el rostro.
Mi madre secó mi cabeza pensando que era su sexo;
siempre he estado a punto de caer de cara a la podredumbre, pero no.
Yo no me dejo.
Mi madre paría en pleno toilette sin enterarse.
Mientras yo me afincaba con los hombros para que no me pariera.
Mi madre no me sostuvo hasta el intento mil novecientos noventa del 27 de febrero a las 8:59 a. m.
Lunes
( por dios, el día mundial del trabajo )
Solo tenía ¼ de ovario derecho, una trompa izquierda y tremendas ganas de follar como elefante.
Anunciaba mi nacimiento cada mes; lo predecía erguida, como el gesto de un lebrel.
Se pavoneaba presumiendo: ahora sí tengo hija…
La hermana de mi padre se burlaba:
¿Sigues encinta otra vez?
Ya das lástima.
Pobrecita mi madre afirmando lo que el médico dijo que nunca iba a suceder.
Todo hasta que su cuerpo la delató conmigo.
Me puse montañosa; bueno, en realidad, no tan añosa,
solo nueve meses con incertidumbres.
Le crecí.
Le incrementé el mundo, o sea, la familia,
y terminé por asumir que yo saldría del anonimato.
Pero nunca fue así…
Ella me sostuvo entre sus piernas para no parir en el retrete del baño de un hospital en Cuba,
plena miseria noventera, o lo que ellos llamaban:
período especial.
Ella me sujetaba, me reptó; se desplazó como homúnculo al paritorio.
La camilla era más grande que ella.
Tuvo que dar brinquitos con cuidado para llegar y no parirme en pleno aire.
Ya arriba, Borges me sacó.
¿Pueden creerlo?
Así se llamaba mi matrona.
Borges me expulsó a la vida.
El cabello, al salir, me tapaba los ojos.
Lo podaron con una tijera de cortar uñas.
Todo un telón de cabello.
A rape la percepción secundaria…me parieron dos veces.
La primera fue en el retrete:
Mi madre no le cuenta a nadie que me volvió a meter en su vientre por vergüenza a que la gente se enterara de que yo nací ahí.
Por cierto,
se llama María Hortensia.
La primera es una virgen obvia, la segunda, una excepción de la regla.
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Parte 1: De cómo me sostuvieron la cabeza:
Alguien me la sostuvo entre sus brazos el tiempo que pudo, hasta que se desmayó de cansancio.
Muchos intentos para darme la leche que no le salía; ni siquiera de la de mi padre por las mamadas de sexo en los tiempos de Tiberio.
Crecí chupando tetas de negras, ricas, jugosas, como las de una vaca amaestrada.
Me formé así, al día siguiente de haber nacido.
Amanecí en la casa de un librero.
Aún no había aprendido a leer ni a escribir y me encerraron en una casa, en una cuna,
un corralito de moda, arrollando discusiones con polillas.
Llegué y amanecí.
¿Cuál es el segundo día que amaneces?
¿Leer?
¿Qué tenía que hacer ahí?
Lo primero, al día siguiente, era predecir el día en que estaba.
Empecé a leer y a enojarme.
Me retorcía como una crisálida con gases de mariposa.
Tremendos pedos en metáforas, mis ganas de volar.
De borrarle la sonrisa entusiasta a mi madre, drogadicta al PCC
( Partido Comunista del Cosmos )
Desde que amanecí al segundo día, quise renunciar al firmamento.
Empecé por sabotear mi imagen.
Apenas me cargaban, dejaba caer la cabeza a un lado, sin sostenerla.
De tanto hacerlo, me diagnosticaron retardo mental.
También otros síntomas:
soplos en el corazón y en las borrascas.
Tremenda lucha la de todos por dejarme la cabeza en los sitios que ellos la tenían.
Un juguete famoso con el que me forzaron a jugar y llamaron: tentempié.
Mi cabeza.
Yo no la quería en alto, sin embargo, todos me venían arriba para estirarla, y pasarla por sus cuerpos en señal de gratitud.
Crear un dios solo tarda 12 años de intento, decían.
Mi padre fue invitado a varias inauguraciones:
a centros yorubas, a asociaciones de monjes carmelitas, a la casa de una madrina con paredes de reloj.
Fui invitada hasta a un carnaval en broma.
¨Trae a tu niña con su cabeza insostenible de títere.¨
Y yo, con ella para todos lados, hasta que ya no.
Hasta que yo no más, tiraba.
La primera virtud con la que nací la nombraron: tricomanía.
Jesús, María y José.
El Jesús de mi madre se llama Heidi.
Soy su tribunicia potestas.
descontinuará…
pct by me