Comparto la percepción de que necesitamos ser libres y no tener tanto miedo a cometer errores y al juicio ajeno. Solo así nos atreveremos a mostrar nuestras ideas más originales y a proponer respuestas diferentes a las habituales. Pero el error está tan penalizado que muchas veces preferimos pasar de puntillas, sin que se nos vea, logrando, eso sí, la insustancial finalidad de no parecer equivocados.