«Y acaso esa sea una de las imágenes más tristes de nuestro tiempo: no la del gran tirano, sino la del pequeño oportunista. No la de la voluntad poderosa, sino la de la sumisión interesada. No la del pensamiento fuerte, sino la del cálculo mezquino. Personas que no creen verdaderamente en nada, salvo en la necesidad de estar bien situadas.»