La corrección —cuando es honesta y honra su origen— es cuidado del otro y la disposición sincera de quien quiere que el otro llegue más lejos. Cierto es que existe un uso espúrio de la corrección. La corrección como demostración de poder. La escenificación de quien sabe más y quiere decidir teniendo la última palabra. Es cierto que no siempre es fácil distinguir los usos. Es cierto que hay quien es hábil en hacer pasar el uso bastardo por el honesto, pero también lo es que hay un corregir que es valioso y que merece ser reivindicado.