Si la OMS no hubiera clasificado previamente al hantavirus como un patógeno con potencial pandémico, este brote apenas habría trascendido la sección de salud.
Lo que impulsa la cobertura no es el número de casos, que es mínimo, sino la posibilidad de convertirlo en una amenaza global.
Esa es la diferencia entre un problema de salud real y un fenómeno mediático amplificado.
Se confunde “posible” con “probable”
Que algo pueda ocurrir no significa que exista una probabilidad frecuente. En este caso, la transmisión persona a persona de ciertas cepas es rara, pero ese detalle lo han presentarsdo de forma que parezca una amenaza generalizada.
Los medios aprovechando que el público percibe lo desconocido como más peligroso simplifican demasiado y destacan lo peor sin explicar bien la probabilidad real de contagio.
El miedo aumenta la audienciaLos titulares alarmistas atraen clics, visitas y tiempo de lectura. En muchos medios de comunicación, los incentivos económicos favorecen los mensajes que evocan emociones inmediatas, especialmente miedo o una sensación de urgencia.
Un caso aislado de hantavirus suena más noticioso que una gripe común, aunque el riesgo real para la mayoría de la gente sea mucho menor.
Cuando una entidad sanitaria internacional menciona riesgo pandémico, los medios amplifican el tema porque ya no parece un caso aislado, sino un asunto de salud global.