Estábamos ayudando a un amigo con un problema creativo. Nada teórico. Nada de sobremesa. Un problema de los que, si lo enfocas mal, la puedes liar. Nos dividimos en dos sin darnos cuenta: Los de “vamos a preguntarlo ya” Los de “espera un momento” No había buenos ni malos. Había prisa por avanzar frente a necesidad de entender. Y ahí está el punto.