Empieza un nuevo año y, como siempre, aparecen las listas, los propósitos y las promesas que muchas veces se quedan en enero.
Pero hoy quiero proponerte algo distinto.
Te cuento…
Richard Feynman (uno de los científicos más brillantes del siglo XX) contaba esto a sus alumnos:
Enamórate de una actividad y hazla.
Casi todo se vuelve interesante cuando profundizas lo suficiente en ello
La pasión no suele aparecer antes de empezar, aparece después de insistir.
Este año no necesitas reinventarte. Necesitas elegir bien en qué profundizar.
Quizá sea escribir.
Quizá crear algo propio.
Quizá aprender a pensar mejor.
Quizá dedicarte con intención a tu trabajo, a tu cuerpo, a tus relaciones.
Y sí, el mundo seguirá pidiéndote que le prestes atención, la vida seguirá a toda velocidad.
Pero como decía Feynman, mantén solo la atención mínima necesaria para que nadie te impida hacer lo que de verdad es importante para ti.
Todo lo demás es distracción.
Que este año sea el momento de hacer cada día un poco más de eso que te hace sentir vivo.
Feliz año nuevo.
Y que tengas el coraje de disfrutarlo.