Desuscribirse es así: entran a Mercado Pago en la compu (a vuestra cuenta, no a la mía).
Arriba a la izquierda, al lado de inicio, un menú tira opciones, una de ellas es “tus suscripciones”:
click, obvio, y van a ver que dice Un correo de Esteban Schmidt que dice “activo”: click de nuevo y luego click para cancelar. Seguramente devolverá un mensaje que dice que no podrán volver a entrar al Correo pero eso es falso, yo no lo escribí, es psicopatía de la aplicación tragamonedas, van a poder seguir entrando o recibiéndolo por correo. A mi, luego, me llega un mail de Mercado Pago que dice que Shimon Peres o Aretha Franklin cancelaron la suscripción y tal cosa es inequívoca. En un mundo ideal, Un Correo y Mercado pago estarían unidos, o completamente separados, pero no haciendo este puente manual. Para tal cosa no deberíamos tener veinte dólares distintos, y yo podría hacer mi recaudación voluntaria a través de Substack, usando Stripe, la pasarela de pagos que tienen asociada y que no existe en Argentina, pese a que, y esto es increíble, los dueños la desarrollaron acá, en la patria, sentados con la compu en un Havanna con buen wifi de Recoleta cuando tenían 19 años. Por el cierre de tantos años de nuestra economía se hace incierto iniciar una operación aquí para algunas compañías internacionales, cierre que aun perdura, nadie crea que no.
Os muestro como me aparecen esas pantallas a mí: