“El inicio lleva en sí la singularidad de un ritmo y un tono (...) una primera nota como una exhalación, una bocanada que se empapa con matices (...) Como una catarata intempestiva o una lluvia lenta, como un golpe y el hueco que lo sigue, como una ola que empieza a viborear a lo lejos (...) Hay en la creación poética un sentido de afinación que se enlaza a una subjetividad, a su capacidad de entrega y a la relación siempre única que cada persona establece con las palabras (...) En esa corriente corpórea de su grafía sonora y sus referencias, el poema sigue y, a la vez, construye su deseo”.