Con Ana nos conocimos viviendo juntas. Fueron dos años hermosos e intensos —con cuarentena de covid incluida— en el que nos hicimos amigas. Pero esto lo supimos una vez que dejamos de convivir.
Tenemos una amistad extraña, eso sí. Nos cuesta tener citas de una hora, esas de tomar un café rapidito. Por el contrario, nos sale mucho mejor vernos en citas de varias horas, extender la charla, hacer silencios. Tirarnos al sol o juntarnos a comer y practicar la sobremesa. Es una amistad de dos personas que convivieron y que no necesitan rellenar ningún hueco.
Pero lo que quería contarles es que Ana tiene ahora un espacio cultural en su propia casa: Las Cerillas. Allí, mensualmente y desde hace dos años, hacemos el ciclo de poesía “He salido con lámparas a buscarme allí fuera”. También hay talleres, un club de lectura y otras veladas íntimas.
Total, que Ana me propuso que coordine un taller y hemos pensado en hacer esta primera pequeña cápsula sobre mi obsesión del momento: el oficio de apuntar.
La propuesta es reunirnos, el sábado 18/4 por la tarde, a leer varios ensayos estilo bonsai. Y a partir de ellos, empezar a nombrar sus partes, jugar con las estructuras que los forman y pensar diversos modos de encarar la escritura de un ensayo literario.
Será un espacio de lectura, escucha y escritura in situ. Aunque más que escribir, la idea es trabajar con los apuntes que ya tenemos.
Leeremos, por ejemplo, a Olivia Teroba, Isabel Zapata, Valeria Luiselli, Laía Argüelles Folch.
La intención es pasar un buen rato, lejos del registro académico.
¿Vienen?
Por cierto, es en Barcelona, metro Urgell.