La máquina dijo 19,2% de grasa.
Mi báscula marcaba 18. Mi entrenador no se lo creía. Una IA estimó menos mirando una foto mía.
Pero el DEXA no negocia.
Me dolió. No por ego. Por rabia.
Rabia de haber pedido cita, de haber buscado un sitio que tuviera la máquina, de haberme tumbado ahí…
…para llevarse un dato que no esperaba.
Lo comparto porque ese era el trato desde el principio: transparencia total. Lo bueno y lo malo.
Si solo te cuento los resultados bonitos, no te estoy siendo útil.
Te estaría vendiendo una historia.
Y eso no va conmigo.
(En mi última Newsletter lo explico todo y además te cuento por qué esa medición de una máquina que tradicionalmente se considera la referencia puede fallar a veces).