Hoy podría haber entre nosotros un nuevo Karl Marx.
Cuando Marx fallecía en Londres tal día como hoy, 14 de marzo de 1883, pocos se figuraban que su intento teórico por descifrar la gran mutación histórica provocada por la Revolución Industrial tendría un impacto social tan profundo. Fue la máquina reorganizando la producción, el trabajo asalariado y la vida económica la que empujó a Marx a tratar de elaborar un marco conceptual para explicar cómo la forma de producir modela la sociedad, el poder, las ideas y los conflictos de cada época. Su capacidad de persuasión movilizó a intelectuales y estos, a su vez, a las masas contra el capitalismo industrial. Sobre sus fundamentos se erigieron tanto la dignificación y la articulación de la lucha obrera como sangrientas y empobrecedoras dictaduras.
Hoy podría estar gestándose entre nosotros un nuevo Marx que trate de reconceptualizar la altura de nuestro tiempo, pues para muchos no estaríamos entrando en una nueva ola disruptiva de destrucción creativa propia de la innovación sino en una transformación de magnitud comparable a la que vivió Marx: si la inteligencia artificial llega a automatizar no solo tareas, sino la propia capacidad general de resolver problemas — creando esa crisis global de la inteligencia por su extrema abundancia — el trabajo humano podría dejar de ser el insumo central de la producción. En un mundo así, el control de infraestructuras cognitivas —modelos, datos, cómputo y plataformas— podría ocupar el lugar que los medios de producción tuvieron desde el siglo XIX y contra cuyos propietarios se llamó al levantamiento. Las tensiones sociales emergentes podrían volver a forzar un replanteamiento de las categorías del trabajo, del valor, de la plusvalía y de la propiedad. Y esta teoría pasar, una vez más, a la acción.
Es una idea algo atrevida. Pero es posible que hoy estén fraguándose nuevos conceptos con los que atajar esta nueva mutación histórica con una ambición como la que Marx tuvo para interpretar el capitalismo industrial. Con inciertas consecuencias.