A veces creo que tengo un detector de gente afable.
No sé qué patrón encuentran mis sentidos, pero algo se me mueve por dentro cuando me topo con una de esas personas especiales. Me provocan ternura.
No sé si es su mirada algo triste, la arruga gestual de una sonrisa labrada, la parsimonia de sus movimientos, o un tono de voz una pizca más bajo.
O quizá sea que a ese tipo de gente, si es que tienen algo en común, las suelo catalogar de afables. Signifique lo que signifique.