Comparto el sentimiento y el argumento de este post al 100%, aunque no se si lo que se plantea es cosa de una generación.
Al menos desde los baby boomers todos los chicos y chicas han anhelado una falacia: la de hacerse rico y famoso con una actividad placentera que, además, (pensaban) no requería mucho esfuerzo.
Los proyectos de instagramers o youtubers actuales no son muy diferentes de quienes queríamos ser musicos de rock, futbolistas o actrices. Sin caer en la cuenta de que estas profesiones tambien exigen un alto sacrificio para poder triunfar y, lo que es peor, que sólo un ínfimo porcentaje de quienes se dedicaban a ello alcanzaban su meta.