Leer sin reflexionar es como comer sin masticar.
Tragas rápido. Llenas el estómago. Pero no absorbes nada.
La exposición a una idea no es comprensión. Es solo el primer roce.
Puedes haber visto diez libros sobre negociación y seguir cediendo en cada conversación profesional.
Si no lo trabajaste, solo lo viste pasar.