El sistema educativo está lleno de pantallas, no de maestros.
Pizarras digitales, iPads, aulas de diseño… y cero conexiones.
Sin maestros que entiendan lo que sabes y cómo conectar lo nuevo, no hay aprendizaje.
La buena clase es un gran maestro y un alumno despierto.
Todo lo demás es decoración y distracción.
No esperes que el sistema te forme. Fórmate tú: toma la responsabilidad de tu aprendizaje.