Los trastornos funcionan en cascada, cada pasión es una extensión más del trastorno original en la base. Bajo este marco, Máximo ofrece una estrategia terapéutica que es igualmente unificada: en lugar de cortar las cabezas de la Hidra, necesitamos atacar el amor propio, la madre de las pasiones, lo cual, con la ayuda de Dios, facilitará eliminar las demás.