The app for independent voices

Cuando crecés con padres y madres emocionalmente inmaduros, y con poca o ninguna responsabilidad afectiva, aprendés algo muy peligroso: que amar es sostener. Que si no te hacés cargo de su ánimo, de sus reacciones, de su vacío, algo se rompe… y la culpa va a ser tuya. Porque en algún punto interiorizaste que para recibir amor debías reparar algo que vos no rompiste, pero que de alguna forma se convirtió en tu responsabilidad.

Y entonces te volvés el adulto antes de tiempo. Una niña madura, que tiene poco, poquísmo lugar para ser niña. Te volvés quien calma, quien entiende, quien cede, quien repara. Como si tu tarea en esta vida fuera darles lo que no tuvieron… incluso cuando vos tampoco lo tuviste.

Pero no.

Los hijos e hijas no vinimos a sanar a nuestros padres. Tampoco a nuestros hermanos o hermanas. No nacimos para reparar las grietas y fisuras de ningún linaje.

La herida que dejan este tipo de vínculos no se arregla “amándolos mejor”. Se trabaja mirando de frente lo que te costó crecer así: la hiperresponsabilidad, la culpa, el miedo a poner límites, la sensación de que descansar es egoísmo.

Tu única responsabilidad emocional es recuperarte a vos. Volverte tu hogar. Y dejar de pagar con tu vida una deuda que nunca fue tuya.

Jan 25
at
10:49 PM
Relevant people

Log in or sign up

Join the most interesting and insightful discussions.