Somos lo que aprendemos y repetimos.
Aprendemos de lo que vemos, de lo que nos dicen.
Y también de lo que no.
Por eso es tan importante prestar atención a lo que te rodea.
A lo que escuchas.
A lo que normalizas.
A la información a la que le das paso.
Porque todo eso acaba moldeando tu forma de pensar, sentir y actuar.