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Hace un rato me encontraba en el portal de mi edificio sujetando la puerta para una vecina mayor que bajaba la escalera despacito.

Al llegar a mi altura me sonríe y me dice:

—Gracias, hija, pero no hacía falta que te preocuparas. Yo ya he corrido todo lo que tenía que correr en mi vida; las prisas ya no me son necesarias.

Apr 4
at
9:21 AM
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