El desgaste no llega de golpe. Llega por acumulación.
Pequeñas decisiones tomadas desde el apuro, pequeñas tensiones sostenidas demasiado tiempo.
Un día el cuerpo simplemente reconoce algo: no tiene reservas para otra sacudida.
Ese momento suele confundirse con derrota. En realidad, es un diagnóstico del sistema.
¿Qué señal te muestra ese desgaste?
A veces el cansancio aparece antes que la respuesta.