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Ayer ejecuté varias compras en la cartera. Lo hice porque tenía posiciones infraponderadas respecto a su peso objetivo, en empresas de mucha calidad, ayudado por el DCA de ahorro mensual y lo hice después de unos meses seguidos de caídas en las bolsas.

Hoy nos despertamos con un posible acuerdo con Irán. El mercado sube. Y el primer pensamiento que se me viene a la cabeza es, “vaya suerte he tenido”.

Pero no es suerte y tampoco ningún mérito.

Nadie (o pocos) sabía lo que iba a pasar. Lo curioso es que si hoy el mercado hubiera caído, probablemente hubiera pensado. “Que mala suerte haber comprado justo antes de una caída”. Porque esto me ha pasado…

El mismo acto, comprar por sistema, genera emociones opuestas dependiendo de lo que pase al día siguiente. Eso tiene un nombre.

Es el sesgo de atribución asimétrica. Cuando nos va bien es casualidad. Cuando le va bien otro, es suerte. Y cuando nos va mal, la culpa es nuestra.

La única forma de salir de esta trampa es seguir un método. Evitar la emociones y los timings. A veces coincidirá con buenas noticias, otras con malas. A largo plazo estar invertido en empresas de calidad es una estrategia que ha funcionado.

Apr 8
at
8:50 AM
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