Nicholas Thompson, consejero delegado de The Atlantic: “Nunca es una buena idea hacer periodismo pensando en el algoritmo”
Nicholas Thompson, consejero delegado de The Atlantic, combina dos pasiones que definen su vida: el periodismo y correr. Cada día, atraviesa trotando las calles de Nueva York, recorriendo hasta 16 kilómetros diarios entre su casa en Brooklyn y la oficina en el Soho. Para él, correr es más que ejercicio físico: “Correr es como la meditación. Un espacio para la tranquilidad y la reflexión. Cuando tienes tres hijos y ciertas obligaciones laborales, eso no es fácil”.
La innovación como eje central
Thompson es un estratega innato, influido por su experiencia en Silicon Valley. Bajo su dirección, The Atlantic ha experimentado con modelos de suscripción, precios y estrategias digitales. “¿Qué color debe tener la casilla de suscripción? ¿A qué hora mandamos las newsletters? Fuimos experimentando”. Este enfoque no solo ha permitido diversificar ingresos, sino también construir una base de lectores comprometidos. Pero siempre tiene claro el propósito: “No encargues historias porque creas que tendrán un buen desempeño en Facebook o en Google. Hazlo porque son las correctas”.
El impacto de la inteligencia artificial
En un momento en que la inteligencia artificial (IA) está transformando los medios, Thompson se muestra optimista, pero también cauteloso. The Atlantic ha firmado un acuerdo con OpenAI, lo que asegura ingresos y visibilidad, además de permitir al medio influir en el desarrollo de estas herramientas. “La IA puede ser aterradora para nuestra profesión, pero precisamente por eso deberíamos alcanzar el mayor número de pactos inteligentes con sus diferentes empresas como podamos”, asegura. Comparando el fenómeno con una tormenta, reflexiona: “El acuerdo [con OpenAI] es como un chubasquero. No significa que no te vayas a mojar. Pero es mejor llevarlo cuando finalmente llueva que no llevarlo”.