Cada vez con más frecuencia se pide dinero antes de dar el servicio.
Este mes dos veces me han pedido el 50% antes de presupuestar. Si acepto, lo descuentan del pago final. Si no acepto, lo pierdo. Es una encerrona porque si pides más (recuerdo cuando trabajaba por cuenta ajena, que era obligatorio pedir tres presupuestos) y encuentras uno más barato o que te encaja mejor, con el impuesto revolucionario que le has pagado primero al final te sale la torta un pan.
Ayer fue en una consulta médica no cubierta por el seguro. Solo por informarte, tienes que pagar una cantidad y si haces el tratamiento, te lo descuentan, si no, lo pierdes. Y lo entiendo. Te están dedicando un tiempo y son personas que cobran por servicio, es decir, por el tiempo que dedican y la sabiduría acumulada.
Exactamente igual que yo y muchas de las que nos dedicamos al mundo del libro y de la escritura.
En este gremio muy pocas utilizan estas acciones, entre otras cosas porque nadie quiere pagar por adelantado algo que no sabe qué va a ser. Y lo normal es querer pedir más de un presupuesto.
Después de mi terrible experiencia con Clubhouse pensé que este sitio sería diferente. Yo si os soy sincera, desde que hablo de lo que hago en Substack me han salido exactamente cero clientes.
Sin embargo, es muchísima la gente que pide asesoramiento como quien te pide la receta de los macarrones. Dando valor cero a todo el bagaje y los años que llevamos de formación detrás.
Claro que no somos imprescindibles y que, como señala Paola C. Álvarez , hay gente tirando los precios.
Cada vez más me apetece retirarme con mi escritura y quien quiera leerme, que compre libros. Sin contar cómo lo hago.
Vivir de los libros de verdad, no como dicen algunas personas que en realidad viven de todo lo que rodea al libro, no de sus lecturas.
Tengo que pagar el 50% de una reparación sin garantías. Es que si no lo pago no me dan fecha, y a lo mejor cuando pague me dan la cita para dentro de tres meses. Me parece una vergüenza que hayamos tenido que llegar a esto por culpa de los que se escaquean de pagar tras recibir el servicio.