Hay colapsos perioperatorios que no empiezan con un “paro”.
Empiezan con una tracción brusca.
Con el neumoperitoneo.
Con un reflejo vagal que nadie nombró a tiempo.
Con una caída de FC, de presión y de EtCO₂ que todavía algunos siguen tratando como si fuera “solo bradicardia”.
Y ahí está el problema:
en quirófano, reanimar no es entrar en piloto automático.
Es detener el desencadenante, leer la fisiología y decidir antes de llegar tarde.
PeRLS 2025 insiste justo en eso:
el paro perioperatorio presenciado y monitorizado exige diagnóstico, no reflejos condicionados.
Porque no todo se resuelve con atropina.
Porque no toda hipotensión es “falta de volumen”.
Porque a veces el monitor ya te gritó la causa… y nadie la escuchó.
Si quieres el análisis completo de PeRLS 2025, con las perlas prácticas que sí cambian conducta en sala de operaciones, comenta PERLS2025 y te lo mando.
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