La primera dosis “pegó”.
La tercera ya no.
Y no siempre es porque “faltó dosis”.
La efedrina no es un botón mágico de presión arterial. Su efecto depende, en parte, de la reserva catecolaminérgica del paciente. Por eso, cuando repites bolo tras bolo, puede aparecer taquifilaxia y la respuesta deja de ser igual de predecible.
Traducido a lenguaje de quirófano:
si la primera funcionó y las siguientes ya no, tal vez no necesitas insistir.
Tal vez necesitas cambiar de mecanismo.
Ese es el punto fino de los simpaticomiméticos:
no todos actúan igual, no todos duran igual, y no todos fracasan por la misma razón.
Porque una cosa es “subir la presión”.
Otra muy distinta es entender cómo la estás subiendo.
Comenta SIMPATICO y te mando el resumen del tema.
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