En el paro por hiperkalemia, el calcio no “resuelve” el potasio.
Compra tiempo eléctrico.
Y ese matiz lo cambia todo en quirófano. Porque si el QRS se ensancha, las ondas T se afilan y el contexto huele a hiperK, esperar a que llegue la gasometría puede costarte la única ventana útil para corregir la conducción.
La insulina + dextrosa no son el extra. Son la terapia central del manejo agudo, porque son las que empiezan a mover K⁺ hacia dentro mientras la RCP, la desfibrilación y el calcio te sostienen la escena.
Pero ojo: ni el calcio ni la insulina “sacan” el potasio del cuerpo. Eso ya lo sabemos. Lo que hacen es comprar tiempo y redistribuirlo.
Y justo ahí está la parte incómoda: las maniobras que sí eliminan K⁺ del cuerpo de verdad —sobre todo la diálisis, y en algunos casos la diuresis si el riñón todavía responde— toman tiempo, logística y no tienen un espacio real dentro de la RCP misma. Por eso hay que pensar en ellas temprano, incluso mientras todavía estás comprimiendo.
En otras palabras: durante el paro, tu trabajo es ganar tiempo eléctrico y mover potasio. El siguiente paso, en cuanto haya oportunidad, es sacarlo del cuerpo antes de que el paciente vuelva a caer.
Primero compras tiempo eléctrico.
Luego mueves potasio.
Y después lo sacas del cuerpo.
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