“Es una arritmia perioperatoria” suena serio.
También puede ser una manera elegante de no haber entendido casi nada.
Porque esa frase, por sí sola, no te dice si estás viendo una extrasístole banal en laringoscopia, una bradicardia refleja en insuflación, una FA en cirugía torácica o una FV en reperfusión. Y meter todo eso en el mismo saco no es síntesis clínica. Es pereza con vocabulario bonito.
Ese es el punto de esta primera parte: antes de hablar de mecanismos o tratamiento, hay que ordenar el mapa. Qué cirugía. Qué fase. Qué sustrato. Y qué peso hemodinámico tiene el ritmo que estás viendo.
Nombrar el ritmo no es entender el caso.
Entender el contexto es lo que empieza a cambiar la decisión.
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