ESTE PAÍS TE SALVA PERFORÁNDOTE UN HUESO
Mientras vuelan misiles en Oriente Medio, yo estoy pensando en tibias.
No puedo evitarlo. Deformación profesional.
Porque hay un país es el que inventó un cacharro que ha salvado miles de vidas en emergencias. Y lo hizo metiéndote una aguja en el hueso.
Se llama vía intraósea. Y si no la conoces, prepárate, porque es de esas cosas que cuando te las cuentan piensas “eso no puede funcionar”.
Llega un politraumatizado a urgencias. Shock hemorrágico. Necesitas meterle líquidos YA. Pero las venas se han colapsado. No encuentras una vía. Ni en el brazo. Ni en la yugular. Nada. El paciente se muere.
¿Y qué haces?
Le clavas una aguja en la tibia.
Sí. En el hueso. En la médula ósea. Porque la médula tiene un plexo venoso que NO se colapsa. Nunca. Da igual lo destrozado que esté el paciente. El hueso siempre te da acceso al torrente sanguíneo.
Esto lo descubrió Cecil Drinker (el apellido es para que no se olvide) en 1922. Se usó en la Segunda Guerra Mundial para salvar soldados desangrados en el campo de batalla. Y luego, como pasa con tantas cosas brillantes en medicina, se olvidó durante décadas.
Hasta que llegó WaisMed. Una empresa israelí que en los años 2000 diseñó el Bone Injection Gun. Hay que reconocerles que son genios del marketing. Lo llamaron B.I.G.
Un dispositivo automático, del tamaño de un bolígrafo gordo, que te clava la aguja en la tibia en menos de 60 segundos. Apunta y dispara.
Las Fuerzas de Defensa de Israel lo llevan usando desde 1999. Y está en casi cada UCI de España.
El dispositivo es tan alucinante y la historia tan buena que soy la tonta que lo va contando en cada curso de politrauma.
Hoy te ha tocado a ti, vas a tener que perdonarme.