¿Y si lo que siempre has visto está mal?
Los clavos no atravesaban la palma. No podía soportar el peso.
Traumatólogos describen tres puntos reales en la muñeca donde sí sería posible.
Dolor extremo, daño nervioso… y una precisión anatómica brutal.
La crucifixión no era simbólica: era ingeniería del sufrimiento.