MURIÓ UN 6 DE ABRIL POR UNA INFECCIÓN EN EL HOMBRO.
Hoy es 6 de abril. El día que murió Ricardo Corazón de León. Y no es que yo sea una crack de las efemérides. Es que siempre me ha gustado rebuscar que eventos importantes ocurrieron en la historia en fechas que tengo que recordar. Cumpleaños y todo eso.
Un flechazo en el hombro izquierdo en Francia. El tío que había sobrevivido a las Cruzadas, a prisiones en Austria, a batallas infinitas. Pero una ballesta disparada por un niño y una infección se lo llevaron.
En su lecho de muerte, Ricardo perdonó al ballestero. Un crío que había perdido a su padre y a sus hermanos. Y se estaba vengando. Le dio cien chelines y ordenó liberarlo. Pero en cuanto el rey cerró los ojos, su mercenario lo despellejó vivo y lo colgó.
Lo curioso es que Ricardo tenía un hermano. Juan Sin Tierra. Ricardo era impulsivo. Tomaba decisiones en un segundo. Adoraba moverse, conquistar, estar siempre en otro sitio. Juan era lo contrario. Calculador. Rutinario. Por no hablar de asuntos de sábanas… Si lees las novelas de Jean Plaidy sobre los Plantagenet entiendes que aquella familia era un reality show medieval.
Me suena.
Porque mi hermano y yo somos Ricardo y Juan.
Yo soy cirujana. Él es internista. Yo adoro el quirófano. Él odia la sangre. Yo tomo decisiones en caliente. Él las piensa hasta que la decisión se enfría sola.
La gente te dice que busques personas parecidas a ti. Que la convivencia será más fácil. Pero los hermanos no funcionan así.
No es que yo quiera darte envidia ni nada de eso. Pero si estás leyendo esto y no tienes un hermano opuesto pero maravilloso, lo siento. No es culpa tuya. Es que Dios repartió los mejores con cuentagotas
PD: No lo busquéis en redes. No tiene. Aunque ocasionalmente, puede aparecer en prensa. Porque es un pedazo de profesional.
Feliz cumpleaños.