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6 MESES, 2 WHATSAPPS Y UNA PSEUDOARTROSIS

Conoces a alguien. Cruzáis dos WhatsApps. Uno con gracia, otro con un emoji que puede significar cualquier cosa.

Pero ya no hace falta más. Tu cerebro hace el resto.

De repente ya te estás despertando a su lado a las seis de la mañana. Le das un besito antes de ir a trabajar. Discutís sobre quién saca al perro. Hacéis la compra juntos. Todo precioso, perfecto y, sobre todo, inventado.

Porque en la realidad lo único que ha pasado es que esa persona te ha contestado un “jajaja” y tú ya estás eligiendo vajilla.

Me flipa que tienen nombre, los “casi algo”. Aunque son devastadores. Más que muchas relaciones de verdad.

Porque como solo han existido en tu cabeza, no hay crisis. No hay peleas. Y, sobre todo no hay un “tenemos que hablar”.

Esa persona es exactamente tan perfecta como tu imaginación quiera construirla.

Romper con alguien que nunca fue tuyo es romper con la mejor versión de una persona que no existe.

En tus huesos también existe el concepto de “casi algo”. Al menos yo lo llamo así.

La pseudoartrosis. Cuando un hueso se rompe y no consigue pegar, el cuerpo no se rinde. Empieza a improvisar. Echa tejido blando entre los fragmentos. Forma una bola de cartílago. A veces hasta se inventa una articulación. Todo para simular que aquello funciona.

Es un “casi hueso”. Un intento fantástico e ilusorio de que algo va a unirse.

Por eso en traumatología hay una regla: si a los seis meses (pocas veces nueve) el hueso no ha consolidado, se acabó. No va a pasar.

Eso es menos de un año.

El tratamiento de una pseudoartrosis es quirúrgico. Abrir, limpiar todo eso que simulaba, y empezar de cero. Tu cirujana te lo dice gratis: lo que finge estar unido ocupa el espacio de lo que podría estarlo de verdad.

Apr 10
at
6:24 AM
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