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Hoy me levante sintiendo que estamos atravesando un cambio de conciencia muy fuerte. Como si la realidad se estuviera dividiendo en dos formas completamente distintas de habitar el mundo. Por un lado, personas cada vez más desconectadas, funcionando desde el ego, el miedo, la violencia o la necesidad constante de validación. Y por otro, personas que todavía tienen sensibilidad, empatía y capacidad de asombro.
A veces pienso que el ser humano es la especie con más consciencia dentro del mundo animal, pero también la que más elige anestesiarla. Vivimos en automático, corriendo atras de estructuras que otros diseñaron para nosotros, siguiendo reglas, rutinas y expectativas que muchas veces ni cuestionamos. Perdimos el hábito de observar, de escuchar, de sentir. Nos enseñaron a competir y encajar, pero no a comprendernos.
Y en medio de todo eso, mucha gente termina teniendo miedo de ser auténtica. Les da cringe emocionarse, probar cosas nuevas, mostrarse vulnerables, hacer el ridículo, vivir experiencias reales. Prefieren la comodidad de la imagen antes que la incomodidad de transformarse. Pero para mi el alma crece justamente ahi: en lo desconocido, en lo que te mueve, en lo que te saca de personaje por un rato.
Siento que la mayoría mira solo su propio ombligo porque el sistema les enseñó a sobrevivir, no a conectar . Y capaz por eso cuando uno encuentra personas con cierta sensibilidad o conciencia, se siente tan distinto. Como un pequeño recordatorio de que todavía existe humanidad atrás de tanto ruido.
